Un legado de la Aviación Heroica en el Sur
El hangar Thyssen original durante los años de Aeroposta Argentina S.A.
Nuestras instalaciones actuales, preservando el patrimonio histórico.
En el año 1929, Don Rufino LURO CAMBACERES, actuando como piloto inspector de la nueva compañía llamada "Aeroposta Argentina Sociedad Anónima", recorrió los pueblos de Santa Cruz. Su misión era identificar los lugares adecuados para la construcción de aeródromos y promover los beneficios de una futura línea aérea y postal para el desarrollo de la Patagonia.
Para el invierno de 1929, ya estaba en proceso de construcción el hangar en un terreno de 100 hectáreas en Río Gallegos. Las edificaciones incluyeron un hangar Thyssen de 26 x 30 metros, una casa de madera para pasajeros, galpones de combustible y una estación de T.S.F. La inauguración oficial del punto terminal en nuestra ciudad tuvo lugar el 31 de marzo de 1930.
A las 14:20 horas de aquel histórico día, aterrizó el primer avión: un Laté 28 (matrícula R-Nº 305). Fue pilotado por nada menos que Antoine de SAINT-EXUPÉRY, el célebre autor de "El Principito". Lo acompañaron Eliseo NEGRIN y Alejandro COLLENOT. Poco más tarde arribó Rufino LURO CAMBACERES en un Laté 25 portando 500 piezas postales, marcando el final del aislamiento para las poblaciones del sur.
La comunicación entre Buenos Aires y Río Gallegos, que antes tomaba 12 días en vapor, pasó a realizarse en un solo día. Un avión despegando a las 3 de la mañana llegaba a destino a las 8 de la noche. Aquella era la época de la "Aviación Heroica", donde el coraje de los pilotos desafiaba las distancias y el clima patagónico.
Con el crecimiento poblacional entre 1935 y 1940, muchas instalaciones de Aeroposta fueron desmanteladas, excepto por el hangar en Río Gallegos. Este continuó ofreciendo servicios a la incipiente actividad privada, especialmente a partir de 1939, cuando se fundó el Aeroclub Río Gallegos.
Hoy en día, conservamos el único hangar que queda en la provincia de los construidos por Aeroposta Argentina S.A. Es un símbolo del esfuerzo de los pioneros y un monumento vivo a la historia de nuestro país.
Consideramos vital preservar este hangar para las futuras generaciones. Su presencia a la entrada de nuestro aeródromo, visible desde la Ruta Nacional N° 3, es un recordatorio constante de que Río Gallegos fue, y sigue siendo, un faro de la aeronáutica nacional.